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Yolanda Campos "Primer Intento"
Yolanda Campos                               "Primer Intento"

RELATOS TERCERO

 

 

El Sol, Rubén 3º

 

Esta mañana al levantarme ¡Vaya sorpresa! Había murciélagos por todas partes y era de noche al completo. No había salido el sol ni estaba nublado. Fuimos a la playa en bañador y ¡qué frío! No metí ni el dedo gordo del pie en el agua. Había subido mucho la costa y vi una isla con sol. Salí en barca a la isla y hablé con el sol.

–Señor Sol, ¡Holaaa!

–Mayor Sol para usted.

–Sal. Porfi.

Y salió.

 

El fantástico día malo, Ivan 3º

 

Esta mañana al levantarme, un águila me trajo una hoja donde ponía: “Quiero que te presentes en la Plaza Mayor” firmado por el Rey.

El niño pensó dónde estará y en ese momento tuvo una idea.

–Voy a buscar la plaza, pero necesito varias cosas. Necesitaré agua y comida, claro.

El niño salió de casa sin que la madre le viera y recorrió el desierto, que tardó diez días, hasta que llegó y le encerraron.

 

(Creo que el título lo dice todo)

 

(Sin título) Lucas 3º

 

Esta mañana al levantarme estaba lleno de ideas, pero el problema es que tenía que ir al cole. En el cole todo, todo es muy aburrido. Pero ese día todo cambió. Era todo divertido y ese día hicimos un taller de escritura con una profe que era amiga de la directora.

Me lo pasé fenomenal, porque escribí un cuento superchulo que se titulaba: “La Invasión de los Gnomos”. Se trataba de un ejército de gnomos. ¡Me lo pasé fenomenal!

 

(Hubiera estado bien tener ese cuento para poder leerlo)

 

(Sin título) Noemí 3º

 

Esta mañana al levantarme, me encontré unas pequeñas huellas que llevaban hasta una flor que tenía forma de casita. Miré por una ventanita y vi a un hadita que estaba durmiendo. A mí me da alergia el polen y de repente me vino la alergia y estornudé ¡Achuuuuuus!

El hada se levantó y se enfadó un poco, pero luego se le pasó y me llevó hasta una catarata. Había que cruzarla para llegar a Tulipán, la ciudad magnífica donde había hadas, gnomos... y muchas otras cosas.

Al cabo de unos días nos encontramos a Coco, un gnomo que pasaba por allí. Yo, al no ver a nadie, me asusté pero de repente me crucé con él. Me preguntó qué me pasaba y yo se lo conté. Luego me ayudó a encontrar a Clara el hada que se enfadó conmigo.

 

(¿Volvió nuestra amiga de Tulipán o se quedó allí a vivir entre hadas y gnomos?)

 

 

 

 

 

Mi aventura, Beatriz 3º

 

Yo nunca había estado en el bosque porque tenía miedo de los lobos. Mis padres, un día me obligaron a ir al bosque. Yo iba todo el rato agarrada a mi madre.

Mis padres decidieron acampar. Allí conocimos a otras familia que también iban de camping. Nos fuimos los siete y...

 

 

 

(Sin título) Xiana 3º

 

Yo nunca había estado tan atenta a las noticias que emiten por la radio. Yo lo que suelo hacer al levantarme es desayunar: huevo frito, zumo, salchichas, una fruta y leche. Nunca pongo las noticias de la radio, me entretengo haciendo hechizos.

No lo he contado. Soy una bruja. Sí, con gato negro, escoba voladora, etc. Después de desayunar normalmente hago la cama, me lavo los dientes, me visto y me pongo a hacer más y más hechizos, desde las diez y cuarto de la mañana hasta las dos. Con magia hago la comida. No mucho más que en el desayuno. Mi tripa es pequeña porque tengo diecisiete años.

 

(Está claro que esta brujita quería contarnos algo importante pero no tuvo tiempo)

 

(Sin título) Mario 3º

 

Esta mañana al levantarme me bajé abajo y desayuné como un día normal. Me lavé los dientes como un día normal. Me vestí como un día normal, pero cuando salí, había un montón de construcciones, de casas y así. Era impresionante.

De repente, al día siguiente, había un montón de piezas de juguete. Era increíble. Después, en el colegio, mis amigos me dijeron que no habían visto nada. ¡Qué extraño!

 

(Sin título) Dani 3º

 

Esta mañana cuando me levanté de la cama, me fui a desayunar y dentro de una caja de cereales me encontré ¡un mapa! El mapa te llevaba a un tesoro escondido. Llamé a mis amigos y me acompañaron. Teníamos que ir al Puente de Oro. Y cuando llegamos al puente no había oro. Pero debajo del puente ¡encontramos un tesoro!

 

(Parece que lo que encontraron era mejor que el oro)

 

La aventura misteriosa, Ana 3º

 

Esta mañana al levantarme se me ocurrió una idea:¡Irme de aventuras!

–Me iré a una isla. No a … ¡Ya sé! Me voy a la selva.

Hice las maletas y me fui al aeropuerto. Mientras estaba viajando, el avión tuvo un accidente. Yo me tiré con el paracaídas y caí en una selva desconocida. Yo quería ir a una en concreto, pero ¡eso era mucho mejor! Allí estaba solo yo. Me las tenía que apañar porque no tenía ni casa ni comida. Así que fui a por cocos.

 

(Está claro que a estos chicos no les asusta nada)

 

RELATOS DE CUARTO

 

El corazón sin nombre, Paula 4º

 

Erase una vez un país donde todo existía, todo lo que te imaginas. En una casita muy pequeña y toda pintada de rojo, vivía un corazón. El corazón no tenía nombre y todos se burlaban de él. Lo llamaban “el corazón en blanco”.

Un día, el corazón sacó su estuche y empezó a poner carteles por la ciudad. Ponía: Casting de nombres para un corazón.

 

El estuche misterioso, Estefanía 4º

 

Un día en el lejano país de los Galochas, Yolanda una ciudadana que vivía en la única casa morada, salió a pasear por el bosque. Al cabo de un rato se encontró con Isabel, una desconocida. Isabel preguntó a Yolanda que si quería un estuche. Yolanda le dijo que sí y se fue a casa. Cuando Yolanda llegó a casa y abrió el estuche, se dio cuenta que había un corazón dibujado en una cartulina de color rojo, recortado. Por detrás ponía: Quedamos a las 5: 00 en el bosque el viernes.

Y el viernes fue y se encontró con una cueva llena, llena de corazones.

 

(Sin título) Andrea 4º

 

Esta mañana Carlota dijo: ¡Huy! Mañana es el primer día de cuarto. Me parce que tengo que comprar un estuche nuevo.

Carlota se fue a la tienda. Había de rombos, de círculos, de triángulos, de estrellas... Pero a Carlota no le gustaba ninguno. Al final del pasillo encontró un estuche muy bonito, de corazones y estrellas. A Carlota le encantó. Así que decidió comprarlo con el dinero de la paga.

Entonces llegó a casa y se fue a su habitación y el estuche le dijo: ¡Hola! Soy estuchi.

–Y yo Carlota.

–Bueno. No me manches con esas pinturas.

 

(Nos salió presumido el estuche)

 

El corazón mágico, Anónimo 4º

 

Ayer por la mañana, me compré un estuche que tenía dibujado un corazón. Lo llené de pinturas y el corazón se puso a brillar.

La historia de este corazón, es que era un corazón de papel y lo hechizaron. Cuando lo llenabas, el estuche entonces se ponía a brillar.

Entonces a la mañana siguiente lo llevé a clase y todos se sorprendieron.

 

¡Qué despiste!, Irene 4º

 

Ayer cuando llegamos del cole, el caracol de mi hermana tuvo descendencia. ¡Había puesto huevos! Hoy por la mañana, algunos se habían abierto, pero no había nada. ¿Dónde estarían?

Yo los busqué por todas partes. Mi madre lo miró. Era porque estaban vacíos. ¡Qué despiste!

 

El perro y los coches, Teresa 4º

 

Esta mañana el perro Portos al levantarse, desayunó y salió de paseo. Portos iba sin correa y fue al parque. Vio un gato negro y salió a perseguirlo. Cruzó la calle y un señor con el coche lo atropelló. Su dueño enseguida se lo llevó al veterinario. Portos se había roto una pata. Lo escayolaron y no podía hacer nada y se aburría hasta que por fin un día le quitaron la escayola. Pero tenía un nuevo amigo, un loro, aunque solo repetía cosas.

Un día los dos volvieron a cruzar la acera. Portos miró, el loro también. Entonces consiguieron coger al gato y lo despelucharon. Les atacó y les arañó. Pero pidió perdón y fueron los mejores amigos. Hasta que un día atropellaron a los amigos y se quedó solo. ¡Tenía que conocer a más amigos! Sus amigos murieron.

 

(Sin título) Lucas 4º

 

Ayer cuando llegué a la parada del metro, me acerqué a la puerta para salir y ¡se cerraron las puertas y aparecieron unos ladrones robando ala gente!

Me escondí y busqué alguna apertura. Vi la rendija del aire acondicionado. Para que no me vieran los ladrones, trepé por un pilar. Cuando me metí, me di cuenta de que me habían visto. Trepé hasta hasta llegar a la superficie, pero los ladrones me estaban persiguiendo. Corrí hasta llegar a un callejón sin salida. No podía salir. Entonces subí a la azotea de un edificio hasta llegar arriba del todo. Saltando de azotea en azotea, llegué a la comisaría y avisé a la policía.

La policía los atrapó.

 

(He acabado agotada. ¡Menos mal que los atrapan!)

 

RELATOS DE QUINTO

 

(Sin título) Raquel 5º

 

Había una seta que se llamaba Boletus Magicus, pero ella estaba aburrida porque siempre que alguien la veía pedía un deseo ya que se llamaba Boletus Magicus. Pero ella no quería su trabajo, ella quería acción, aventura, como había oído decir a las madres, contar en los libros a sus hijos. Hasta que un día, un señor la cortó. La pobre seta asustada, pensó: Este es mi fin.

–Ya seguro que me cocinan y se me comen –se dijo. Pero entonces ocurrió algo impresionante, el señor en vez de cocinarla ¡la plantó!

Decidió entonces que su trabajo era el mejor del Mundo.

 

(Sin título) Laura 5º

 

La acción comenzaba este verano en el bosque encantado donde vivían todos los seres mágicos del país. En medio del bosque, en la copa de un árbol, vivían todos esos seres escondidos de los humanos.

Candy, el duende más valiente y juguetón de la hondonada se iba de aventura para saber cómo eran los humanos. Todos los seres decían que eran malvados, pero él sabía que no le harían daño.

Así que esa noche se dirigió a escondidas hacia el río para coger el juncomóvil y volar con él hasta el Valle de las Setas donde iba a planificar su visita a la ciudad. Sacó su mapa y su brújula. El único sitio por el que se podía ir era por la colina Troll, donde vivían todos los seres repugnantes y malolientes de todo el bosque...

 

La luna que no salía, Yolanda 5º

 

Una vez la Luna dejó de salir porque decía que quería ser grande y brillante como el Sol. A nadie le importaba y, claro cómo no, la Luna cada vez se ponía más triste. Pero un tiburón no dejaba de pensar en ella, porque le encantaba mirarla por la noche y, el tiburón que se llamaba Tibo, cada noche se llevaba un berrinche.

La Luna lo veía llorar cada día y decidió volver a salir para que el tiburón no estuviera triste. Cuando salió para ver al tiburón, ¡no estaba Tibo! La luna miró a un lado. Miró al otro y … Vio a Tibo en Júpiter. ¡Era su acompañante!

La luni lunita estaba muy contenta porque había olvidado lo bonito que era salir.

 

(Sin título) David 5º

 

Érase una vez un niño con mucha imaginación. En su fantasía soñó que con su nave espacial quería ir a Júpiter. Pero tiene que pasar por la luna y como le encantan los tiburones, además del Espacio, se imaginó su nave con forma de tiburón.

Al llegar a la luna, tenía vida y sus habitantes eran tiburones con cabeza de lunáticos. Intentó hacer amigos, pero eran unos cascarrabias y se fue pitando de allí. Quería llegar a Júpiter, pero se quedó sin combustible. Entonces apretó el botón de muelle y la nave tiburón sacó un muelle gigante que , por suerte, se encontró con un cinturón de asteroides. Botó en ellos y le permitieron llegar a Júpiter. Justo en el salto final se despertó ¿Por qué? Porque se había caído de la cama.

 

Luna y su perro, Bárbara 5º

 

Érase una niña llamada Luna y su amigo Júpiter. Luna se había comprado un perro al que habían llamado Tiburón.

Tiburón era un perro muy bueno, pero muy pequeño. Un día Tiburón vio un gato y salió corriendo detrás de él. Entonces Luna salió a buscar al perro, pero ocurrió una cosa, Luna creyó ver a su perrito al otro lado de un río. Entonces lo cruzó.

En las semanas pasadas llovió mucho y el río estaba muy caudaloso. Entonces a Luna la llevó el agua y se cayó. Al día siguiente le dijeron a Júpiter que Luna había muerto y los padres de Luna le regalaron el perro a Júpiter . los padres de Luna dijeron que ella no tenía muchos amigos y le agradecieron que hubiese sido su amigo.

 

El pez que se llamaba Júpiter, Fátima 5º

 

Érase una vez un tiburón que siempre se comía a los peces del mar. Una vez se reunieron los peces y le querían poner un nombre, le llamaron Júpiter.

–Y Júpiter ¿por qué? –preguntó un pez.

–Porque ya que no podemos mandarle a ese planeta, le llamaremos así –respondió el jefe.

Al anochecer los peces se ponían a ver la luna por debajo del mar y Júpiter les atacó. Se comió a la mayoría de los peces. Los demás salieron nadando. Luego, los peces decidieron atacar todos en estampida. Y Júpiter se arrepintió. Hicieron un trato y el tiburón no se los volvió a comer.

 

(¿Se volvería vegetariano este tiburón?)

 

 

El tiburón lunático llamado Júpiter, Mario 5º

 

Érase una vez, un tiburón que era ¡terrestre! Vivía en la luna y era muy particular porque era el único pez que sobrevivía fuera del agua. Este tiburón, llamado Júpiter, tenía una gran ilusión por viajar a Júpiter que se llamaba igual que él.

Un día decidió que tenía que ir a Júpiter cuanto antes. Pero había un problema, que no tenía una nave espacial. Entonces estuvo pensando largo rato para ver qué podía hacer. Tuvo una idea. Fue corriendo todo lo que podía hasta que llegó a la estación de la nave espacial destino a Júpiter. Sin que le vieran subió a la nave.

Cuando al fin llegó a Júpiter, estaba casi vomitando del mareo, pero al final había conseguido su sueño.

 

El tiburón lunático, Nerea 5º

 

Había una vez un famoso tiburón que vivía en los mares de Júpiter. El pececillo estaba escribiendo un libro sobre la luna, cuando se preguntó: ¿Habrá vida en la luna? De inmediato salió de casa y se fue al Telescopio, el sitio donde se estudia el Universo.

Y dijo: –Preparadme una nave hacia la Luna.

Los científicos le dijeron que no era posible hasta dentro de seis meses.

 

RELATOS DE SEXTO

 

(Sin título) María 6º

 

Hace dos años en el colegio estábamos dando clase, una clase como cualquier otra. En ese momento empezamos a oír muchos croacs, croacs. Sonó el timbre para irnos a casa y cuando salimos al recreo, para poder salir, vimos a un montón de ranas rodeando Guadarrama. Tuvimos que volver a entrar en el colegio porque, bueno eran ranas, pero no normales. Algunas eran de color rojo, otras eran rosas, otras llevaban pistolas y otras iban en bañador.

Era muy peligroso salir, pero las veíamos desde la ventana y nos partíamos de risa. Un chico se atrevió a salir a la calle, y una de las ranas rosa le saltó encima y le puso de color rosa.

Sonó el ruido de una pistola que, en realidad disparaba pepitas de chocolate. Las ranas empezaron a hablar y nosotros salimos al patio para escucharlas. Nos dijeron que no nos querían matar y nos hicimos amigos para siempre.

 

 

(Sin título) Paco 6º

 

Me levanté por la mañana, miré por la ventana y, vi todo lleno de ranas. ¡¡¡Qué horror!!!

–¿Ahora cómo las quitaremos, hermano? Se me ocurre una idea: Vamos a bajar al coche y abrimos el garaje. Arrancamos el coche y las atropellamos. Llevaré galletas y cojines. ¡Ah! Y una pistola con un ventilador gigante.

Venga, vamos, hermano. Vamos a vivir una gran aventura.

¡¡¡A por ellas!!!

Voy a poner en marcha el ventilador y tú conduce el coche.

¡Bien! Las he conseguido espantar hacia las alcantarillas.

Bájate y mete la bomba en la alcantarilla.

 

¡¡¡Buuum!!!

–Todas muertas. ¡Qué buen trabajo, hermano!

 

(Es el diálogo más monólogo que he leído nunca)

 

(Sin título) David 6º

 

Estaba en mi casa durmiendo y de repente, escuché el sonido de un coche. Me levanté a desayunar un Colacao con galletas. Cuando terminé, me fui a mi habitación a hacer los deberes del fin de semana. Cuando de repente vi a una rana posada en mi cojín y me di cuenta de que la ventana estaba abierta. Entonces fui a cerrarla y me encontré que al rededor de mi casa había miles de ranas. Cuando llegó la tarde, con toda mi familia asustada, saqué de debajo de mi cama un bazooka y salí a la calle con valentía a matarlas. Cuando se me tiraron encima. Pero con el bazooka conseguí escapar y a matar a todas.

 

(Sin título) Paula 6º

 

Un día por la mañana cuando se despertó y miró por la ventana, vio que el pueblo estaba lleno de ranas por todas partes.

Fui a decírselo a mis padres y ellos me dijeron que en cuanto se vistieran iban al garaje a por el coche a ver si enseñando unas galletas por la ventana, las ranas sentían atracción hacia las galletas y les seguían fuera del pueblo. Pero como no funcionó, todo el pueblo cogió las fundas de los cojines para ir metiendo ranas e ir sacándolas del pueblo.

No funcionó y al final las ranas, como los humanos les habían molestado mucho se fueron del pueblo.

 

(Sin título) Sergio 6º

 

Me levanté pronto para ir al cole, me duché y comí una galleta y un Nesquik para desayunar. Cuando salía y me dirigía al coche, me fijé en algo muy extraño: ¡Había un montón de ranas de tres cabezas por todos lados! Me quedé mirando un rato y me acerqué a una para observarla, cuando me cayó un cojín en la cabeza –¿Pero qué?– pensé. Miré a las nubes y vi que estaba lloviendo cojines.

Todo era un caos. Había gente gritando y persiguiendo a las ranas para atraparlas. Otros corrían hacia sus casas para resguardarse de la extraña lluvia. Yo decidí atrapar unas cuantas ranas.

Al final, entre la ayuda de mucha gente y de la policía, consiguieron atrapar a todas y recoger todos los cojines.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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